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Junio
2017
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CATALÁN CASTELLANO
J. Bruc 20-04-2017
El barcelonismo ha sido la gran víctima de la reventa
Los abusos y engaños de la era Laporta han dejado a los socios sin ilusión ni ganas de viajar
Costará recuperar el ánimo de la afición del Barça para viajar con el equipo.
Parecen dos realidades incompatibles. En un solo mes el Barça ha pasado de ser el centro del mundo, y por supuesto de su universo social después de protagonizar la remontada del siglo (6-1) contra el PSG, a convertirse en un club que solo es capaz de movilizar 1.321 socios en el último desplazamiento de la Champions League en Turín contra la Juventus, uno de los mejores choques europeos de fútbol que se pueden ver.

Este fenómeno de soledad entorno al equipo con más socios y seguidores del planeta se explica por los reiterados engaños, abusos, mentiras y negocios sucios urdidos alrededor de los carnés y las entradas entre el 2004 y el 2010, resultado de una oscuridad y consentida trama favorecida por la directiva de Joan Laporta. Durante estos años y los posteriores, empleados a erradicar las mafias y grandes estructuras de reventa, se han movido millones de euros, que no solo han ido a parar a bolsillos de los oportunistas y vividores implicados sino que, sobre todo, han desalentado a los socios del Barça a la hora de ilusionarse con viajar.

Estos socios han sufrido experiencias más que dolorosas e injustas, como cuando las entradas para la final de la Champions de París (2006) desaparecieron de las agencias del RACC a beneficio de la junta de Laporta y de sus martingalas. El episodio más vergonzoso y humillante se produjo en pleno proceso de solicitud de entradas para la final de Roma (2009). Cuando faltaban 24 horas para el sorteo, la directiva de Laporta cambió las reglas para beneficiar exclusivamente un determinado sector de socios, habituados a enriquecerse en cada gran acontecimiento, la mayoría amiguetes de la junta. Así fue cómo, finalmente, los socios del Barça de buena fe dejaron de soñar con entradas para acompañar y animar el equipo.


UN NEGOCIO SIN FIN

Lo que no cambió fue que miles y miles de localidades siguieran invariablemente yendo a parar a manos de revendedores y, a través suyo, de forofos no socios pero dispuestos a pagar cantidades exorbitantes de dinero. Cuando en 2010 se acabó la era Laporta, se inició un largo y complejo desmontaje de una red casi invisible pero muy capaz de traficar con entradas a una velocidad y dimensión monstruosas. En una eliminatoria de Champions en San Siro (Milán, 2012) 4.000 entradas adjudicadas al FC Barcelona las adquirieron seguidores italianos y ocuparon la totalidad del sector de la grada reservada a la afición azulgrana.

Las medidas que se adoptaron a raíz de este enorme escándalo aminoraron gradualmente la gravedad de este monumental montaje de carnés de socios con los que las mafias operaban para adquirir entradas. En poco más de dos años el club perdió casi 20.000 socios, en realidad carnés sin un titular real o simplemente cómplices del contubernio que cayeron a la primera cuando se exigió acreditar la identidad del afiliado con motivo de una actualización del censo.

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