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CATALÁN CASTELLANO
Jaume Reixach 11-01-2017
Los vendedores de la Grossa están muy enfadados con la EAJA
El nuevo sistema informático de las loterías de la Generalitat provoca el caos
Elsa Artadi, la actual directora general de Coordinacio? Interdepartamental de Preside?ncia, e?s la madre de la Gorda de Fin de año.
La Grossa de Fin de Año, el sorteo más emblemático que organiza la Entidad Autónoma de Juegos y Apuestas de la Generalitat (EAJA), ha sido, en esta última edición, un auténtico desastre que ha dejado a muchos de sus vendedores -principalmente, quioscos, estancos, bares y tiendas- profundamente enfadados. Era la primera vez que la empresa Novomatic, filial del grupo austríaco Novo Lottery Solutions Gmbh (NLS), se hacía cargo de la organización de esta rifa, que la Generalitat puso en marcha en 2013 para intentar hacer la competencia a las tradicionales loterías de Navidad y del Niño que hace la sociedad estatal LAE.

Y la experiencia ha sido traumática. Los nuevos terminales que Novomatic ha instalado durante los últimos meses en los 2.200 puntos de venta de la red de distribución de la EAJA quedaron colapsados durante largas horas los días previos a la celebración del sorteo de la Grossa, el pasado 31 de diciembre. "El sistema informático ha fallado", explicaron desde la EAJA a los atribulados vendedores que intentaban conectarse para validar los billetes de la rifa que vendían o para gestionar el regreso de los que no vendieron.

Clientes frustrados
Los distribuidores se habían quedado, confiados, todos los paquetes de boletos -en bloques de 20 papeletas- que los agentes comerciales de la lotería catalana repartieron en las semanas previas al sorteo, aunque el volumen que les sirvieron les parecía, en muchos casos, excesivo. "No os preocupéis si no los vendéis todos. Hasta el día 30 a las 24 horas podéis comunicar, a través de internet, todas las devoluciones y os las descontaremos de la facturación", les dijeron los comerciales.

Pero la desazón y, en muchos casos, los nervios se apoderaron de los vendedores al comprobar que el sistema informático implantado por Novomatic dejó de funcionar correctamente a partir del día 27 y no había manera de comunicar las papeletas y los bloques no vendidos. Esto hizo que muchos distribuidores fueran directamente a las oficinas centrales de Loto Catalunya, en la Gran Vía de Barcelona, para devolver in situ su stock de boletines, ante el miedo de que se lo tuvieran que comer con patatas.

La avería generalizada del sistema informático de Novomatic también tuvo otro efecto contraproducente: los billetes que vendían los distribuidores se tenían que validar con el lector óptico conectado a la máquina. Al no poder hacerlo, les dijeron que los apuntaran a mano. Igualmente, se comunicó a los distribuidores que, mientras no funcionara de nuevo el sistema informático, procedieran a romper los boletos no vendidos. Todo ello, patético.

Muchos clientes también se quedaron con un palmo de narices. Se había anunciado a través de los medios de comunicación que se podría jugar a la Grossa de Fin de Año, a través de internet, hasta las 11 horas de la mañana del día 31, una hora antes del sorteo. Pero todos los que lo intentaron quedaron frustrados porque la web continuaba colgada.

Las situaciones de desconcierto e indignación entre los vendedores se repitieron a partir de la celebración del sorteo. La EAJA estableció que todos los premios hasta 120 euros se podían cobrar en los puntos de venta y, a partir de esa cantidad, a través de las oficinas de la Caixa o en la sede central de Loto Catalunya. Pero el sistema informático de Novomatic continuó fallando y la comprobación se tenía que hacer manualmente. Además, los distribuidores tuvieron que acumular efectivo en sus comercios para hacer frente a los pagos de los billetes premiados. Finalmente, la Caixa ha asumido también el pago de los premios más pequeños.

"Todo el mundo tranquilo"
Un portavoz autorizado de la EAJA confirmó a EL TRIANGLE que el nuevo sistema informático de Novomatic ha sufrido problemas y que el día 30 quedó colapsado al recibir una avalancha de usuarios. Pero también remarcó que todo el mundo -distribuidores y clientes- "esté tranquilo". "Por supuesto, nos haremos cargo de todos los billetes no vendidos y absolutamente todos cobrarán su premio", dijo.

La Grossa ya fue motivo de polémica en 2014, cuando salió ganador un premio que no se había vendido. Pero el desbarajuste informático y organizativo de esta edición ha sido impresentable, según coinciden en denunciar todos los distribuidores consultados por EL TRIANGLE. Para más inri, los comerciales de Loto Catalunya ya han empezado a repartir en los puntos de venta los boletines de la próxima Grossa de Sant Jordi.
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