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CATALÁN CASTELLANO
Redacción 02-12-2016
Sant Cugat es el nudo de las tramas de corrupción
Las obras adjudicadas han pagado comisiones a CDC
En las últimas elecciones municipales Mercè Conesa ha perdido la mayoría absoluta y la oposición exige transparencia.
Dos de los principales casos de corrupción que se han destapado en Cataluña en los últimos años pasan por los despachos del Ayuntamiento de Sant Cugat del Vallès: el caso del Palau de la Música y el caso Petrum (las comisiones de obra pública del 3%). No se trata de sospechas. Hay evidencias documentales que así lo demuestran. Pero la actual alcaldesa de la ciudad, Mercè Conesa, y su antecesor en el cargo, Lluís Recoder, son especialistas en lanzar las pelotas fuera y nunca han querido asumir sus responsabilidades, y han afirmado que todo ello eran insinuaciones malévolas.

Otros cargos que aparecen en el epicentro de esta trama municipal son los ex-gerentes del ayuntamiento Jordi Turull (actual presidente del grupo parlamentario de Junts pel Sí) y Pau Villòria (actual secretario general del departamento de Cultura y hombre clave en la polémica privatización de la ATLL), que coordinaban la acción municipal cuando pasaron estos hechos judicializados; y el gerente de Promusa, la sociedad privada municipal que funciona, en la práctica, como un ayuntamiento bis y que dirige Lluís Hosta.


EL PABELLÓN DEPORTIVO

En la documentación localizada en los ordenadores del Palau de la Música después de la intervención judicial se encontró una anotación que refleja como funcionaba la trama Ferrovial-Fèlix Millet-Convergencia. El Ayuntamiento de Sant Cugat adjudicó en 2002 -cuando Lluís Recoder era el alcalde, Jordi Turull era el gerente municipal y Lluís Hosta el director de Territorio- las obras de construcción del pabellón deportivo PAV3 por un importe de 4,1 millones de euros a la empresa Ferrovial. (Al final, estas obras sufrieron un encarecimiento del 19% respecto al presupuesto adjudicado debido a "modificaciones no previstas").

Una vez adjudicado este contrato a Ferrovial, Fèlix Millet se puso en contacto con Pedro Buenaventura, su hombre de confianza en la empresa madrileña, para reclamarle que pagara al Palau de la Música el 4% de su importe: exactamente, 167.000 euros. A su vez, como especifica la documentación confiscada, el 2,5% de la comisión fue a la Fundación Ramon Trias Fargas de CDC y el 1,5% restante se quedó en el Palau de la Música.

Toda esta martingala está perfectamente documentada, pero hay una pregunta que hasta ahora nadie ha respondido: cómo supo Fèlix Millet que el ayuntamiento había adjudicado la construcción de un pabellón deportivo a Ferrovial y que, por lo tanto, ya podía reclamar la comisión del 4%.

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