Guillem Bou lleva una larga trayectoria de luchas sociales. Llegó a la notoriedad pública con la Asociación contra la Corrupción Universitaria al inicio del milenio. Ahora es una de las figuras principales en las plataformas que denuncian las hipotecas abusivas. Es una lucha que se batalla en diferentes frentes, en los parlamentos autonómicos, en la Comisión Europea, en los juzgados y en los medios de comunicación.

Guillem Bou, licenciado en matemáticas y doctor en ciencias sociales, ha logrado explicar en varios artículos y comparecencias parlamentarias en forma pedagógica dónde está el fallo principal del cálculo de las hipotecas IRPH. En mayo de 2017 compareció ante el Parlament de Catalunya y el 9 de octubre de 2018 hizo una comparecencia en Palma, ante el Parlament balear. Es justamente en Catalunya, Aragón y Mallorca donde las hipotecas abusivas calaron hondo. Realmente ha sido una de las estafas más importantes de Europa en tiempos modernos. Y así lo ha entendió la Unión Europea, en contra de los fallos del Tribunal Supremo español.

Un elemento clave en la batalla contra los bancos es en la forma engañosa que publicitaban las diferentes hipotecas. Un fundamento de una economía de libre mercado es que la publicidad siempre es vinculante y que haya una autoridad que vigila la publicidad de un sector tan fundamental como la banca. En España, ni lo uno ni lo otro. La publicidad de las hipotecas IRPH prometió tener unos intereses al mismo nivel que el euribor pero más estables, de menos fluctuación en las cuotas. En la realidad fue todo lo contrario: cuando el euribor cayó en picado en 2009, el interés IRPH siguió por las nubes.

Millones de españoles han estado pagando miles de millones de euros en cuotas abusivas. Al mismo tiempo, las agencias estatales de protección al consumidor han estado calladas. Por no ir más lejos, la Agencia Catalana de Consumo, que debería haber alertado a los consumidores catalanes mientras la banca les estafaba, tampoco está al lado de los afectados. En este momento, cuando toca hacer valer las sentencias de la justicia europea, se nota la falta de acción de dicha agencia.

Ahora, el doctor Bou está llevando su batalla contra la gran banca española a un nuevo nivel. Ha detectado que un enorme grueso de las hipotecas permiten la opción de “pago libre”. Técnicamente, se llama REDAL (Redito ad Libitum) y viene a significar que el cliente puede devolver el crédito a su ritmo. Ya han llegado sentencias que confirman lo que Guillem Bou sostiene. Y varios bufetes de abogados están empezando a actuar en defensa de sus clientes apoyándose en el enfoque matemático-financiero del doctor Bou.

Por tanto, si tiene dificultades para pagar su hipoteca, no se pierda esta entrevista. A lo mejor su préstamo también es REDAL.

¿Qué puede hacer una persona si cree que ha sido engañada por su banco?
Obviamente consultar con un abogado, pero antes que nada asegurarse que dicho abogado es especialista en derecho bancario. Este campo es muy complejo en la actualidad y está plagado de novedades.

A veces las asociaciones de afectados, como Stop Desahucios o la PAH, conocen más de casuística que algunos abogados. Además, en estas asociaciones hay abogados que asesoran gratis a quienes se dirigen allí.

Cuéntanos un poco sobre la situación de las hipotecas IRPH y en qué punto judicial está ahora. ¿El Tribunal Supremo deberá cambiar su doctrina?
El Tribunal Supremo falló el año pasado a favor de la banca. La buena noticia para los afectados es que el fallo tiene tantos defectos que es difícil de sostener. Por fortuna, gracias a dos jueces discrepantes el tema se ha podido llevar a Europa. Y gracias precisamente a la intervención de un juez de Barcelona, que era necesaria.

Mientras se espera la decisión del TJUE (Tribunal de Justicia de Europa), la Comisión Europea ha adelantado que el fallo del Supremo no se ajusta a las leyes de protección de los consumidores.

Por otra parte, cualquier financiero que lea la sentencia del Supremo, detectará que habla del “precio del préstamo” de una manera totalmente equivocada. Es decir, da la impresión que quien escribió algunos párrafos no entendía qué era el IRPH, porque habla de manera natural del “diferencial”, cuando el Banco de España advierte que si se añade diferencial al IRPH entonces se está contratando un préstamo a sobreprecio.

¿Qué ha hecho la Agencia Catalana de Consum en el tema del IRPH?
Pues básicamente proteger a la banca ante la denuncia de publicidad engañosa. En junio de 2015 se entregaron actas notariales de dicha publicidad. Dos años después compareció Montserrat Ribera (directora de la Agencia) en el Parlament y dijo que se estaba investigando. Nunca hicieron nada.

En una reunión con los afectados en 2017 se negó a suministrarnos la publicidad de las entidades. Finalmente, en octubre de 2018 descubrimos que aquellas supuestas “cajas de material” no existían. La Agencia nunca recopiló publicidad de los bancos sobre el IRPH, pero mientras tanto fue alargando el procedimiento.

La publicidad, precisamente es un tema capital ahora, ya que la recoge la reciente sentencia contra la Hipoteca Tranquilidad. Los afectados le pueden decir a Montserrat Ribera: “Gracias por entretenernos”.

Explícanos en qué consiste este fallo de las escrituras de las hipotecas que has detectado.
Antes, cuando alguien no podía pagar la letra de la hipoteca, el banco le decía “ingrese lo que pueda”. Eso era un mal consejo, porque el banco denunciaba igualmente al cliente alegando que la letra no se había pagado (si no se paga por completo, cuenta legalmente como no pagada).

La situación es paradójica. Por lo visto, este consejo que daban los bancos es bueno si tu escritura lo permite. Y hay un grueso de escrituras que recogen esta opción. Las ventajas para el cliente en apuros son obvias, puesto que puede pagar menos durante un tiempo y luego, cuando se reponga, volver a un ritmo normal.

¿Qué puede esperar de la justicia un cliente que no puede pagar?
El problema social es que muchas personas en situación económica complicada no saben que su hipoteca permite la opción REDAL. De saberlo, podrían oponerse a la ejecución o a un juicio declarativo de reclamación de deuda y acogerse a la opción de retorno del préstamo que les permite su contrato.

Es decir, estamos viviendo un drama digno de una película: mucha gente está perdiendo su vivienda y no sabe que legalmente puede quedarse en ella.

Usted ha venido a decir que, en el tema del IRPH, el Tribunal Supremo toca de oído, pero ¿entienden el resto de los jueces de finanzas?
El problema de los juzgados civiles es que los jueces no tienen formación financiera. De este modo, un juez puede mostrar una postura evasiva: no sentenciaré a favor de algo que no entiendo.

Sin embargo, dado que una Audiencia Provincial ya se ha pronunciado sobre las consecuencias de un REDAL, esta sentencia precedente puede hacerle ver que debe fallar a favor del cliente .

Existiendo ya una Audiencia Provincial con una sentencia firme reconociendo el REDAL de un contrato hipotecario, ¿va a ser este tema objeto de controversia jurídica en los próximos años?
Obviamente sí, y las audiencias tendrán un papel decisivo. El camino final será el Tribunal Supremo.

¿Tiene confianza en el Tribunal Supremo para el caso de las hipotecas REDAL?
Confío en que, al menos, sean coherentes. En estas hipotecas sucede a veces que el propio banco usara un formato de escritura hipotecaria que permite un REDAL sin ser consciente de ello. En este caso, cabe recordar que el Tribunal Supremo, en su sentencia de noviembre de 2017 sobre el IRPH, de manera no ciertamente polémica sostiene que el consumidor es “perspicaz” para entender los mecanismos del contrato que firma. Por tanto, de manera recíproca, y aún con más razón, se da por sentado que la otra parte, la entidad financiera, debe ser igualmente perspicaz para saber lo que escribe en el contrato que propone al consumidor.

El litigio de las hipotecas REDAL, pues, va a obligar a las audiencias provinciales y al Tribunal Supremo a decidir. ¿Se va a exigir la misma perspicacia que usted dice a los bancos o va a establecerse una doble vara de medir?
Eso lo veremos. No me atrevo a pronosticar. Sólo puedo decir que si se falla contra los clientes en un tema como éste, que es todavía más claro que las cláusulas suelo o el IRPH, porque sólo hace falta leer el redactado del contrato, entonces los hipotecados recurrirán nuevamente a Europa.

Y si Europa falla otra vez más en sentido contrario a nuestro sistema judicial, hundiremos la poca reputación internacional que le queda todavía más.

¿Qué opinión tiene de los jueces?
En derecho hipotecario hay muchos jueces muy buenos, y gracias a ellos, poco a poco, se imparte justicia en este país. Otra cosa es que el sistema judicial en sí, porque su cúpula no es independiente (tal como diagnostica la UE) falle en su misión de impartir justicia y proteja intereses privados.

En el caso de los préstamos REDAL los jueces tienen la oportunidad de salvar a los ciudadanos simplemente haciendo que se cumpla lo que dice el contrato. Es decir, que la justicia sea igual para todos y haya “relecturas”.

Hemos funcionado más de 100 años con una ley hipotecaria ciertamente dura para el prestatario, y se ha aplicado durante todo este tiempo sin ningún miramiento. Ahora que soplan otros vientos y debe aplicarse una normativa más favorable al cliente ¿van a tener el mismo rigor jurídico o les va a temblar la mano?