La Audiencia Nacional archiva la investigación contra el rey emérito, Joan Carles I. Lo hace muy pocas horas después de que la Fiscalía dijera que no hay indicios de los delitos y que, en caso de haber, tampoco podrían perseguirlo.

El juez que instruía el caso cree que las confesiones de la amiga íntima del anterior rey de España, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, no tienen suficiente fuerza.

El juez Diego de Egea asegura que el relato de la alemana no tiene base, datos ni pruebas suficientes para sustentar una investigación contra el rey emérito.

Además, deja entrever que las confesiones al comisario José Manuel Villarejo fueron después de romper su relación de amistad con Joan Carles I y que, por lo tanto, su relato pierde fuerza porque podría estar contaminado por intereses personales.

Ahora bien, el magistrado De Egea, igual que la Fiscalía Anticorrupción, recuerda que si fueran ciertas las afirmaciones de Corinna, todo lo que habría hecho Joan Carles de Borbón habría sido bajo el paraguas de la inviolabilidad que el artículo 56.3 de la Constitución española otorga al rey en activo. Por lo tanto, ni las sospechas de blanqueo de capitales, ni de comisiones ilegales ni del dinero escondido en el extranjero se podrían investigar.

De Egea también analiza los dos delitos atribuidos a Villarejo, de descubrimiento y revelación de secretos y soborno, para concluir que no hay indicios racionales de su comisión, de forma que acuerda el sobreseimiento provisional de la pieza separada, de la cual levanta el secreto de las actuaciones.