El presidente del gobierno central, Pedro Sánchez, ha afirmado que la salida a la crisis política en Cataluña pasa porque se haga un referéndum para un nuevo Estatut. Sánchez ha dicho, en declaraciones a la Cadena SER, que "el hecho final tiene que ser una votación, pero no puede ser por la independencia o la autodeterminación, sino por el fortalecimiento del Gobierno de Cataluña".

Preguntado si se refería a votar un nuevo referéndum, Sánchez ha dicho que sí, añadiendo que se refería a un referéndum sobre un nuevo Estatuto de autonomía, al considerar que el actual, el de 2006, no es el que votó en sus términos la sociedad catalana, puesto que fue anulado en parte por el Tribunal Constitucional cuatro años después.

En este contexto, Pedro Sánchez ha recriminado al presidente catalán, Quim Torra, que se remita a la consulta independentista del 1 de octubre de 2017 para justificar sus posicionamientos políticos.

En este punto, Sánchez a pesar de asegurar que no prevé volver a aplicar el artículo 155 de la Constitución a la administración de la Generalitat, ha recordado que es un "instrumento perfectamente constitucional, legítimo", y que si fuera necesario recorrer de nuevo al 155, el Gobierno "actuará".

Sobre la petición hecha por el vicepresidente de la Generalitat y dirigente de ERC, Pere Aragonès, de que el gobierno central presione a la Fiscalía General y a la Abogacía del Estado para que los líderes independentistas encarcelados puedan acabar saliendo de la prisión, Sánchez ha dejado claro que su ejecutivo respetará siempre la autonomía de las actuaciones del Ministerio Público, tal como reconoce la Constitución.

El presidente Sánchez también ha afirmado que su voluntad es la de agotar la legislatura, pero no ha cerrado la puerta al hecho de que se vea obligado a convocar elecciones anticipadas si no tiene suficientes apoyos para aprobar las cuentas generales del Estado.

Sobre la polémica de la guerra de lazos amarillos que enfrenta a independentistas y no independentistas por las calles de Cataluña, el presidente del gobierno central ha afirmado que está en contra de los "símbolos que dividan, que separen, de todos".