La central nuclear Vandellós II lleva des del viernes parada después de que se observara una fuga de agua en el edificio de contención.

Siguiendo los procedimientos establecidos, la central ha notificado el cese de la actividad al Consejo de Seguridad Nuclear. La emprendida gestora, ANAV, asegura que la incidencia "no ha tenido consecuencias para las personas ni para el medio ambiente".

ANAV ha explicado en una nota de prensa, que la decisión operativa ha sido parar la planta, a pesar de que los valores calculados de este caudal se sitúan "muy por debajo de los establecidos por las especificaciones técnicas de funcionamiento de la central".

Ecologistas en Acción acusa ANAV y el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) de haber hecho la vista gorda con la detección del escape de agua proveniente del edificio de contención (donde hay el reactor nuclear de la central).

Ecologistas en Acción asegura que la irregularidad ya hacía dos semanas que se había detectado e, incluso, relacionado con esta "barrera de presión", pero que aún así la planta continuó funcionando.

Francisco Castejón, portavoz de la entidad ecologista, asegura: "Tenemos fuentes fiables que nos confirman que hace unos quince días que se detectó el escape y que incluso se atribuyó a la barrera de presión, y si pasa esto, las especificaciones técnicas de funcionamiento dejan muy claro que la planta se tiene que parar inmediatamente".

Castejón considera "una irresponsabilidad" haber tardado tanto a tomar la decisión de parar la central nuclear porque "un escape puede ser un síntoma de una irregularidad más grave, como una válvula que está a punto de romperse, y esto supone un riesgo muy importante para la seguridad de las personas y para el medio ambiente".

Los ecologistas también discrepan de cómo se ha clasificado la gravedad del incidente (nivel 0 en la escalera internacional que mide los incidentes nucleares). "Es contradictorio parar una planta y decir que es nivel 0; al menos tendría que ser un nivel 1", concluye Castejón.