El independentismo ha vuelto a hacer una demostración de fuerza en la calle por la Diada, como viene haciendo desde el año 2012. Este 11 de septiembre ha sido la Diagonal de Barcelona el escenario de la manifestación convocada por Òmnium Cultural y la Asamblea Nacional Catalana (ANC) que ha congregado alrededor de un millón de personas, según la Guardia Urbana.

Ha sido una manifestación que ha tenido como protagonistas ausentes los políticos presos y los que permanecen en el extranjero.

Este año era el primero Once de Septiembre después del referéndum del 1-O, de la declaración de la independencia no desplegada del 27-O y de la existencia de políticos presos, y hasta el último momento ha existido la duda sobre si la asistencia sería equiparable a las manifestaciones anteriores, pero la ciudadanía ha vuelto a responder.

Miles de personas han llenado la Diagonal de Barcelona desde la plaza de las Glorias hasta el Palacio Real, donde se han situado las autoridades y se han hecho los discursos. La reivindicación de la República, la libertad de los presos y el regreso de los exiliados han centrado estos discursos y los cánticos de los presentes.

Entre los líderes políticos que había, se encontraba el presidente de la Generalitat, Quim Torraa, y el Gobierno en pleno, así como el presidente del Parlamento, Roger Torrent, y los miembros soberanistas de la mesa de la cámara. Los abogados de los presos -entre los cuales Bien Emmerson, Aamer Anwar, Jaume Alonso-Cuevillas, Andreu van den Eynde y Jordi Pina- también han integrado el tramo de las autoridades.

Bajo el lema 'Hacemos la República catalana', la 'performance' de este año ha consistido en una oleada sonora que han realizado los miles de manifestantes congregados a la avenida Diagonal, con la vestimenta oficial, este año de color coral.