Finalmente, las diferentes ramas de la familia Raventós han aceptado la oferta de compra por parte del fondo de inversión norteamericano Carlyle, por un importe de 300 millones de euros más 90 millones adicionales para asumir el control del grupo Codorniu.

Se prevé que Carlyle, grupo de fondos que cotiza en el Nasdaq, se quede con un paquete de entre el 55% y el 60% de las acciones de Codorniu, que son propiedad de 216 accionistas de la familia Raventós. La noticia se dio a conocer este jueves, y las dos empresas han anunciado que se prevé que la operación se cierre a final de este año.

Hasta última hora Carlyle presionó para que los accionistas menos predispuestos a la venta aceptaran la oferta. Entre estos accionistas se contaban la presidenta, Mar Raventós, que suma alrededor del 10% de las acciones, los Pagés Font y los Ferrer Urrutia. Ahora todos los diferentes grupos familiares venderán una parte o la totalidad de sus acciones.

Carlyle prevé convertir Codorniu en la principal marca de un grupo europeo de vinos y espumosos con la voluntad de duplicar la actual facturación hasta los 400 millones. Para conseguir este hito tiene previsto vender algunos activos, como sería la bodega Artesa, en Napa Valley (EE.UU.), para financiar operaciones en Europa.